Testimoni della misericordia

Testimonio de padre Reginald

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Hay hombres que de inmediato inspiran admiración y asombro, no por el temor que inspiran, más bien por el temor de Dios que parece inspirarles y que, a pesar de su grandeza, los establece para siempre en una misteriosa pequeñez, tal que – aprendiendo a conocerlos – nunca tendríamos miedo de ser decepcionados por ellos, más bien tendríamos miedo de defraudarlos. El padre Marie-Dominique Philippe era uno de ellos.

La primera vez que me encontré con él, yo tenía 17 años, fue durante una misa que él celebraba. Yo estaba muy intimidado de pensar en la cita que tenía con él al terminar la Eucaristía, pero esta intimidación se transformó en admiración ante tanto fervor, recogimiento y atención para celebrar el santo Misterio. Nunca había visto celebrar la misa con tanta intensidad,  respeto y emoción. A tal punto que las interrogaciones con las yo venía a su encuentro para esta primera cita repentinamente me parecían insignificantes e incongruentes. Sin embargo, me arriesgue a presentárselas y fue con una gran sonrisa, tal vez incluso una risa, tan amorosa que me respondió. No derribando lo que podía quedar de objeciones, más bien depositándolas con tanta gentileza y dulzura como algo que no era tan grave… esta impresión casi extraña de que todo se simplificaba en su presencia, cuántas veces todos nosotros la probamos.

Creo profundamente que el padre Marie-Dominique era un hombre que temía a Dios, un hombre temeroso de Dios y, tal vez es la influencia de Dios sobre él que nos lo hacía tan atrayente, amable, pero al mismo tiempo inaprensible. Lire la suite »