Respuestas a la carta de Francette MEANEY : Comentario n°1

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En el momento mismo en que Francette MEANEY recibía las primeras respuestas a su carta, el Santo Padre evocaba el tema de la ternura de los sacerdotes: “El pastor es ungido con el óleo, el día de su ordenación: sacerdotal y episcopal. Pero el verdadero óleo, ese interior, es el óleo de la cercanía y de la ternura. Al pastor que no sabe hacerse cercano, le falta algo(…). Un pastor al que le falta la ternura será uno rígido, que apalea a las ovejas. Cercanía y ternura: lo vemos aquí. Así era Jesús”.

Muchos de nosotros pudimos experimentar la ternura auténtica del p. Marie-Dominique PHILIPPE, la cual, es incomprendida por la mayoría de sus detractores declarados. En sus respuestas a la carta de Francette MEANEY, dichos detractores persisten en querer juzgar la intención de un muerto después de su muerte, rechazando los hechos verificables de la investigación contradictoria.

La respuesta de una de las acusadoras indica claramente que, de hecho, fue la desviación de dicha ternura por parte de algunos hermanos lo que ella quiso denunciar y no al p. Marie-Dominique PHILIPPE, como ya lo había revelado otra de las acusadoras cuando se inició la investigación contradictoria en la primavera del 2015 (cf. Introducción de la publicación de la Nota de información n°1).

Según su propia confesión, la acusadora también revela que sin el abuso de tales hermanos nunca habría hecho la declaración que algunos detractores escondidos le pidieron que hiciera, para perjudicar al p. Marie-Dominique PHILIPPE y su enseñanza sobre el amor de amistad.

Por lo tanto, este hecho revela el abuso en el uso de la palabra “víctimas” para designar a las denunciantes.

Esto constituye la segunda discrepancia de las calumnias propagadas desde mayo del 2013 en el sitio oficial de la Congregación san Juan.