Extracto del libro « Obrero de la Sabiduría » sobre su compasión

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Su compasión excepcional

Citamos a Jordán de Sajonia: «Dios le había otorgado la gracia particular de llorar por los pecadores, por los desdichados y por los afligidos; sus calamidades las gestaba consigo en el santuario de su compasión y sus lágrimas que brotaban a cántaros de sus ojos manifestaban el ardor del sentimiento que lo inflamaba.»

Durante toda su vida, el padre Marie-Dominique fue de tal modo discípulo de santo Domingo que se nos muestra como una necesidad citar, en la dedicatoria de esta entrevista, esta palabra de Jordán de Sajonia hablando del fundador de la Orden como el apóstol y el sacerdote que arde en celo por las almas. Esto refleja igualmente lo que era el padre: un hombre con una compasión infinita. Las cimas que alcanzaba con su inteligencia, tanto del lado de su búsqueda filosófica como teológica, en vez de alejarlo de las aflicciones humanas, lo han acercado aún más a ellas.

¿No era ésta la intuición de santo Domingo? ¿Acaso no es consagrándose a la luz como sus hijos e hijas podían acercarse a los más necesitados? Como santo Domingo, el padre Marie-Dominique buscó sin cesar la verdad, y a través de esto, también fue un hombre con una compasión excepcional.

Extracto del libro « Obrero de la Sabiduría »