Extracto del libro « Obrero de la sabiduría » sobre el hombre evangélico

Publié le Mis à jour le

Un hombre evangélico

«Siempre me gustó mucho que no se diga que santo Domingo era un contemplativo, ni un apóstol, ni un activo maravilloso, sino que decían de él una sola cosa: que era vir evangelicus, un hombre evangélico.» Vivir el Evangelio en todos los lugares, anunciar el Evangelio a tiempo y contratiempo para salvar al mundo, es la luz que nos trasmitía el padre Marie-Dominique y que deseaba para nosotros: «el hombre evangélico es el hombre totalmente relativo a Cristo; y ser totalmente relativo a Cristo es aceptar morir a sí mismo para ser, en todo, aquél que sigue al Cordero a dondequiera que vaya; que sigue a Cristo en su oración, en su enseñanza y que lo sigue hasta la Cruz en la caridad fraterna. Porque la caridad fraterna de Cristo es aceptar dar su vida para salvar a sus hermanos.» (…)

«Seguir al Cordero, es aceptar no ver nada: seguimos al Cordero. (…) Es aceptar no tener ninguna determinación propia, ya no ser uno mismo sino ser el Cordero en nosotros, comprender que el Cordero es todo para nosotros. Seguir al Cordero en nuestra fe, en nuestra esperanza y en nuestro amor es aceptar no decidir nada en nuestra vida; sino decidir todo a partir del Cordero, a partir del corazón de Cristo, es Él quien decide todo, todo. Seguir al Cordero es morir a uno mismo. Seguir al Cordero para no tener más que una preocupación: amar. (…) Ser uno con la herida del corazón del Cordero. Amar. Amar en la alegría, amar en el sufrimiento, amar en la agonía, amar en las luchas. Amar, amar al Padre, eso es seguir al Cordero1

Extracto del libro « Obrero de la Sabiduría », p Benoît Emmanuel Peltereau-Villeneuve

1Velada en la iglesia de San Ignacio, en Roma, el 14 de febrero del 2006.