Testimonio del Cardenal Tumi, Camerun

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A Christian y Christine RENDU
Oblatos de San Juan

Queridos amigos,

En respuesta a su carta del 4 de octubre, en la que me pidieron que aportara mi modesta contribución al proyecto de publicación de testimonios relativos al p. Marie-Dominque Philippe (O.P.), quisiera darles en algunas palabras mi testimonio personal acerca de este hombre, a quien he conocido bien siendo yo estudiante.

Primero, me he planteado la cuestión de saber ¿Por qué tanto ruido en torno de alguien que ya ha muerto, con el propósito de poner en duda su integridad moral? ¿Por qué haber esperado a su muerte para acusarlo, en lugar de hacerlo durante su vida? ¿Por qué suscitar el pasado de un hombre que no tiene nada de criminal?

Personalmente, conocí bien al p. Marie-Dominique Philippe en Friburgo (Suiza), donde me enseñó filosofía griega, de mis profesores él es uno a quien he admirado mucho como sacerdote (yo ya era sacerdote); y religioso dominico. Nunca lo vi vestido de civil, siempre llevaba puesto su hábito de dominico.

La fuerte impresión que me llamó la atención de él: frente a nosotros, teníamos el testimonio de un buen sacerdote al cual admiraba y que para mí fue un ejemplo a imitar. Su integridad moral, hoy en día puesta en duda, jamás sufrió la menor sospecha, de otra manera, lo hubiéramos sabido.

Aun cuando él hubiera pecado, podría ser un hombre santo y aquellos que actualmente lo satanizan harían mejor recordándose a sí mismos con modestia la interpelación del Señor a los fariseos frente a la mujer sorprendida en “fragrante” adulterio: “Aquel de ustedes que esté sin pecado, que le arroje la primera piedra” (Jn 8,7)

Temo que aquellos que ponen en duda la integridad moral de los demás sin pruebas, olvidan muy rápido que uno de los beneficios de nuestras faltas es la indulgencia hacia las faltas del prójimo, como sostiene san Juan Crisóstomo. De acuerdo con este Padre de la Iglesia, Dios no le ha pedido a los ángeles ser sacerdotes, puesto que estos seres sin pecado no hubieran tenido piedad por los pobres pecadores que nosotros somos.

Crisóstomo da el ejemplo del apóstol Pedro: el intrépido que jura 3 veces una indefectible fidelidad a Cristo va a traicionarlo 3 veces. “Dios, escribe él, ha permitido la falta de Pedro, la columna de la Iglesia, puerta de la fe, para enseñarle a tratar a los demás con misericordia”

El jesuita Jerónimo Nadal (fallecido en 1580) tenía un compañero de viaje que le pedía “industrias” para vencer sus defectos. Exasperado, el padre Nadal termino respondiéndole: “¡Los defectos conservan la virtud!” ¡Y los pecados conservan la misericordia!

Por esto, tenemos que meternos en la cabeza estas palabras del Evangelio: ¿Cómo es que miras la paja que hay en el ojo de tu hermano y no reparas en la viga que hay en tu propio ojo? Lc 6,41

+Christian Cardenal TUMI
Arzobispo Emértio de Douala