Extracto de un artículo del padre MD Philippe sobre la maternidad de María

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La maternidad de María

Este gran misterio de espera, esta presencia invisible del Verbo “que se hace carne” en María, se acaba con Navidad, cuando Jesús nace para nuestro mundo y cuando María está en la alegría de dárnoslo. Y esta maternidad contemplativa va a seguir hasta la Cruz, va a seguir eternamente. Comenzó en la Anunciación, y toma en la Navidad una fuerza y una intensidad que no van a dejar de crecer hasta la Cruz. María está vinculada a la Cruz porque ella es la madre de Jesús. Es la madre del sacerdote, es la madre del Salvador, la madre del Redentor. Aún recibiendo todo de Él, sigue siendo siempre su madre, y eternamente permanece la Madre. Esta maternidad es eterna a causa precisamente de su pobreza tan grande, tan radical, que hace que esta maternidad no tiene ya nada de humano: todo fue transformado por la gracia.

Padre Marie-Dominique Philipppe, artículo publicado en diciembre de 1993