Extracto de uno libro del padre MD. Philippe, sobre la Presentación de María

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La Presentación de María

La única manera en que una criatura puede presentarse a Dios es consagrándose a Él. María, envuelta de la misericordia del Padre, solo puede persentarse a Él consagrándose totalmente, en cuerpo y alma. Éste es el misterio de la virginidat cristiana con toda su fuerza y profundidad. Es realmente la consagración de todo el ser a Dios, una consagración a su servicio, estando exclusivamente reservado, ofrecido y entregado totalmente a Él. Ésta es la primera cooperación de la criatura, del hijito de Dios totalemente envuelto en la misericordia del Padre que, al experimentarla, responde consagrándose a Él. La consagración brota de esta plena cooperación de la criatura, toda envuelta de misericordia, con su Dios, su Padre.

La consagración nos une al misterio del Padre y debe hecernos entrar en la soledad de Dios. Es normal, pues, que esta consagración sea la única manera de presentarse a Él. ¿Qué es presentarse a Dios? Es alzarse, es tenerse en pie frente a Él. ¿Y cómo puede, la pobre criatura, tenerse en pie frente a su Dios? Si está totalmente sostenida por la misericordia del Padre, totalmente poseída por ella, entonces la criatura puede ponerse en pie frente al Padre; pero sólo apoyándose totalmente en su misericordia.

Padre Marie-Dominique Philippe, “Tres misterios de misericordia “