Testimonio de Luys Alberto, Mexico

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En el año 2000 toda mi familia y yo fuimos en peregrinación a Roma para el festijo de los 30 años de la fundación de los hermanos de San Juan.

Una vez que escuchamos misa en la basílica de San Pedro oficiada por papa Benedicto XVI, tuvimos la oportunidad de acercarnos al padre Marie-Dominique Philippe.

El padre Ivan nos presentó y le comentó que éramos los padres de la hermana María Gabriel de Saltillo. El padre Philippe nos dio la mano y la bendición para después comentarme en forma directa y personal. “Ya tienes un pie en el cielo, ahora solo te falta que tu hijo se haga hermano de San Juan para tener los dos” en ese momento mi hijo José Gabriel contaba con 13 años y comento-Ni lo sueñes!… Nos reímos mucho. El padre Philippe nos volvió a bendecir y se encaminó a la sacristía.

Nunca los volvimos a ver pero esa frase nunca se ha apartado de mi memoria, ni de mi corazón y desde ese día pido a Dios por la salvación de el alma de mis 3 hijos.

No se porque no lo había realizado antes pero estoy seguro que fue el padre Philippe quien sembró esta intención en mi alma.

La razón de mi seguridad se basa en impacto que me dejo su amable actitud y su sencillez al permitir nuestro acercamiento.

Cuando nos bendijo por segunda vez yo pude sentir una gran alegría que llegaba acompañada de paz, misma que siento cada vez que recuerdo el momento aquel de nuestro encuentro.

Mi hijo José Gabriel hace unos días comentó…”Lo que mas me impacto del viaje la Romas fue conocer al padre Philippe” Y yo pregunte ¿Más que el papa? – Si, mucho más- contestó.

Luys Alberto